
¿AGUA COMESTIBLE?
Se llama Ooho y se presenta como una innovadora solución alternativa a las clásicas botellas de plástico y para mitigar la contaminación de los envases. Consiste en agua “esferificada” en una fina membrana ecológica y comestible que permite beber sin generar residuos. Y detrás hay un importante toque español. Uno de sus co-inventores es Rodrigo García González quien, junto a su socio Pierre-Yves Paslier y un equipo en Londres donde también están otros diseñadores españoles, quiere revolucionar el mundo del agua embotellada con Ooho.
Sus esferas comestibles se basan en una técnica ya conocida y de hecho popularizada en el mundo de la cocina por Ferran Adría, la esferificación. Ooho utiliza una doble membrana para contener agua a base de dos ingredientes: alginato de sodio, un espesante natural (E-401) procedente de algas y cloruro de calcio (E-509). Ambos compuestos combinados generan una pared de gel transparente, pero lo suficientemente sólida como para conservar líquido en su interior. Además, sus materiales son mucho más económicos que el plástico, por lo que su fabricación es casi de bajo coste. Y por supuesto que puedes comer.
El diseño y concepto de Ooho ya ha ganado numerosos premios e incluso sus esferas se han utilizado en diversos eventos. Ahora quieren comercializarlas para intentar ayudar a reducir el impacto ambiental que generan las botellas de plástico. Aunque algunas voces señalan que su capacidad de ser una alternativa es limitada porque las esferas se degradan en pocos días.
Es hora de comer agua en lugar de beberla. Sí Sí. Y terminar con miles de botellas de plástico que solo sirven para contaminar nuestros océanos y nuestro planeta. Es hora de beber burbujas de agua, explotarlas en la boca y disfrutar del sabor de los envases sostenibles: ¡Ooho!
Ooho!: una idea de OQUA es una innovadora empresa de envasado sostenible con sede en Londres. Son pioneros en el uso de materiales naturales extraídos de plantas y algas para crear envases de bajo impacto ambiental.
Su primer producto, Ooho!, ha nacido para revolucionar el mercado del agua ahora. Es una burbuja de agua creada bajo la inspiración de la cocina molecular. La empresa ha utilizado una técnica conocida como esferificación para introducir agua en una esfera. El extracto de algas pardas y el cloruro de calcio forman una estructura similar a un gel que actúa como una membrana elástica y retiene el agua en su interior. Para protegerlo, la compañía ha utilizado una segunda membrana que funciona como contenedor higiénico. Solo tenemos que retirarla y la esfera restante es 100% comestible. Podemos llevárnosla a la boca o morderla con cuidado para beber el líquido que contiene. La membrana exterior no es comestible, pero tranquila, se biodegradará al cabo de cuatro a seis semanas.
Lo mejor de todo es que este envase esférico flexible también se puede utilizar para otros líquidos, incluidos refrescos, licores y cosméticos, y está fabricado con un material patentado, cuidado, más económico que el plástico.
De esta forma, la start-up ofrece alternativas sin desperdicio a botellas, vasos, platos o cualquier otro envase de plástico. Así, frena la llegada al océano de 1.000 millones de botellas de plástico que llegarían cada año y acaba con la emisión de 300 millones de kilogramos de CO2.

PLASTICO BIODEGRADABLE:
El plástico biodegradable está diseñado para que los organismos vivos, lo utilicen como fuente de carbono y por lo tanto consumiendo el material plástico.
Algunos plásticos son biobasados, es decir, fabricados con materias primas orgánicas que proceden de fuentes renovables, como el plátano, la yuca, la celulosa, las legumbres que contienen grandes cantidades de ácido láctico, los polisacáridos, polilactonas, polilactidos, el aceite de soja y la fécula de patata. Al final de su vida útil, pueden ser biodegradados por acción de microorganismos aerobios, prácticamente solo en compostas grandes o industriales en las que se alcanzan y mantienen elevadas temperaturas y tienen suficiente oxigenación. No todos los plásticos biobasados son biodegradables en corto tiempo; hay algunas tecnologías que a partir de un residuo vegetal producen un polímero con las mismas propiedades que un plástico de origen fósil que fue diseñado para mantener buenas propiedades mecánicas y no degradarse en corto tiempo. Debido a sus pocas propiedades mecánicas los plásticos biobasados son imposibles de reciclar.
Fabricación mediante almidón:
Para fabricar plásticos biodegradables se utiliza, principalmente, como materia prima el almidón, un polímero natural obtenido del maíz, del trigo o de la patata. Dentro de estas fuentes la que mejor resultados está dando es el almidón de patata, ya que aparte de ser un recurso renovable e inagotable, presenta ciclos de vida cortos y cerrados con altos rendimientos de cultivo por hectárea, bajos consumos de agua, impulsa el desarrollo del sector agrícola y potencia el cultivo de extensiones en vía de abandono. La producción del plástico biodegradable empieza con el almidón que se extrae del maíz, luego los microorganismos lo transforman en una molécula más pequeña de ácido láctico que sirve como base para la elaboración de cadenas poliméricas de ácido poliláctido (PLA). El entrecruzamiento de cadenas de PLA da lugar a la lámina de plástico biodegradable que sirve de base para la elaboración de numerosos productos plásticos no contaminantes. Los plásticos biodegradables producidos a partir de almidón pueden inyectarse, extruirse y termoformarse, de igual forma que los plásticos convencionales derivados del petróleo y los productos obtenidos presentan las mismas propiedades características físico-químicas.
Protección ambiental:
Los materiales biodegradables aportan el beneficio de descomposición en un periodo de tiempo corto mediante la gestión de microorganismos que conllevan a la desaparición total del desecho. Las bacterias han desarrollado la capacidad de degradar los plásticos.2 Esto ya ha sucedido con el nylon: dos tipos de bacterias que comen el nylon , flavobacterias y Pseudomonas, y es posible que en el futuro, algunos grupos de microorganismos evolucionen sus rutas metabólicas para utilizar al plástico como sustrato.
El exceso de plásticos en el ambiente se generan debido a que están compuestos de estructuras resistentes a la degradación provocando que el bienestar del hombre este en peligro. Las industrias han creado estrategias de la fabricación de materiales livianos con una degradación natural, un diseño que permita ser utilizado para varias funciones y extender las innovaciones tecnológicas para proveer plásticos versátiles con un menor gasto económico en su producción. El reciclaje se concibe como un proceso de fuente renovable que ayuda a obtener compuestos de los plásticos que han sido elaborados con materiales naturales para volverlos a reutilizar, garantizando condiciones apropiadas de higiene, seguridad, no oxidación, resistencia, maleabilidad, impermeabilidad, ductilidad etc.







